Protocolo de acoso en la empresa: cómo establecerlo y por qué es importante

agosto 31, 2023
Prevennova
protocolo de acoso en la empresa

El protocolo de acoso en la empresa es una herramienta fundamental para prevenir conductas que puedan vulnerar la dignidad de las personas trabajadoras y garantizar un entorno laboral seguro, respetuoso e igualitario. Contar con un procedimiento de actuación claro permite establecer cómo prevenir estas situaciones, cómo comunicar posibles casos y qué medidas deben adoptarse para investigarlos y actuar ante ellos.

En Prevennova, entendemos que el bienestar de las personas es una parte esencial de la responsabilidad empresarial. Por eso, el establecimiento de medidas frente al acoso forma parte del compromiso con la igualdad, la prevención y la responsabilidad social corporativa (RSC).

¿Qué es un protocolo de acoso en la empresa?

El protocolo de acoso en la empresa es un procedimiento que establece las medidas preventivas y las pautas de actuación ante posibles situaciones de acoso en el entorno laboral. Su finalidad es evitar estas conductas, facilitar que las personas afectadas puedan comunicar lo ocurrido y garantizar una respuesta adecuada por parte de la organización.

Este documento debe definir con claridad qué comportamientos no son aceptables, cuáles son los canales para comunicar una posible situación de acoso, quién se encarga de gestionar las comunicaciones y cómo se desarrolla la investigación correspondiente.

Además, debe contemplar garantías como la confidencialidad, la protección de las personas implicadas, la imparcialidad durante el procedimiento y la prevención de posibles represalias.

Más allá de disponer de un documento formal, lo importante es que el protocolo sea conocido por la plantilla, resulte accesible y se aplique de manera efectiva cuando sea necesario.

¿Por qué es importante establecer un protocolo contra el acoso laboral?

La prevención del acoso no debe abordarse únicamente cuando aparece un problema. Las empresas necesitan trabajar de forma anticipada para promover una cultura basada en el respeto, la igualdad de oportunidades y la convivencia profesional.

Establecer un protocolo de acoso laboral permite:

  • Prevenir conductas inadecuadas: establecer límites claros y comunicar qué comportamientos son incompatibles con los valores de la organización.
  • Facilitar la comunicación: ofrecer vías conocidas y accesibles para informar de posibles situaciones de acoso.
  • Proteger a las personas trabajadoras: definir medidas de actuación para evitar que las personas afectadas queden desprotegidas durante el procedimiento.
  • Establecer un procedimiento claro: determinar cómo se reciben, analizan e investigan las comunicaciones y qué medidas pueden adoptarse.
  • Promover la igualdad: contribuir a un entorno de trabajo en el que todas las personas sean tratadas con dignidad y respeto.
  • Reforzar la cultura preventiva: integrar el bienestar psicosocial en la gestión cotidiana de la empresa.

Un entorno laboral saludable no depende exclusivamente de las condiciones físicas del puesto. También requiere prestar atención a las relaciones profesionales, la organización del trabajo y los factores psicosociales que pueden afectar al bienestar de la plantilla.

¿Qué tipos de acoso debe contemplar el protocolo?

Para establecer medidas eficaces, es importante identificar las distintas conductas que pueden producirse en el entorno laboral.

Acoso sexual

Se refiere a comportamientos verbales o físicos de naturaleza sexual que tengan como propósito o produzcan el efecto de atentar contra la dignidad de una persona, especialmente cuando generan un entorno intimidatorio, degradante u ofensivo.

Puede manifestarse mediante comentarios sexuales no deseados, insinuaciones, solicitudes de carácter sexual o determinados contactos físicos no consentidos, entre otras conductas.

Acoso por razón de sexo

Comprende los comportamientos realizados en función del sexo de una persona que tengan como propósito o produzcan el efecto de vulnerar su dignidad y crear un entorno intimidatorio, hostil, degradante, humillante u ofensivo.

Acoso laboral y otras conductas de hostigamiento

También es importante que las organizaciones identifiquen y aborden las posibles situaciones de hostigamiento, humillación o trato degradante que puedan producirse en el trabajo, de acuerdo con la normativa aplicable y los procedimientos internos correspondientes.

No todas las situaciones conflictivas constituyen necesariamente acoso. Por ello, es fundamental analizar cada caso atendiendo a sus circunstancias y evitar conclusiones precipitadas.

El protocolo debe estar adaptado a los riesgos y características de la organización y coordinarse con las demás políticas y procedimientos internos que resulten aplicables.

¿Cómo establecer un protocolo de acoso en la empresa?

La implantación de un protocolo de acoso en la empresa requiere planificación, comunicación y seguimiento. Estos son algunos de los pasos fundamentales para desarrollar un procedimiento eficaz.

1. Analizar las necesidades de la organización

El primer paso consiste en conocer las características de la empresa, su estructura, los centros de trabajo, las relaciones profesionales y los procedimientos internos existentes.

Este análisis permite identificar necesidades específicas y determinar cómo integrar la prevención del acoso en la gestión de personas.

2. Definir los principios de actuación

El documento debe recoger el compromiso de la organización de prevenir y rechazar las conductas de acoso, así como de actuar ante las comunicaciones recibidas.

También debe establecer principios como la dignidad, la igualdad de trato, la confidencialidad, la imparcialidad y la protección frente a posibles represalias.

3. Establecer canales de comunicación

La plantilla debe saber cómo comunicar una posible situación de acoso y a quién dirigirse.

Es importante definir los canales habilitados, las personas responsables de recibir las comunicaciones y las garantías aplicables durante todo el procedimiento. Estos mecanismos deben ser accesibles y ofrecer suficiente confianza para que las personas puedan utilizarlos.

4. Definir el procedimiento de investigación

El protocolo debe explicar cómo se tramitan las comunicaciones, cómo se recopila la información necesaria y cómo se garantiza una valoración objetiva de los hechos.

Asimismo, debe establecer los criterios de actuación, los plazos que correspondan, las posibles medidas de protección y las actuaciones posteriores, respetando los derechos de todas las personas implicadas.

5. Informar y sensibilizar a la plantilla

Un protocolo pierde eficacia si las personas trabajadoras desconocen su existencia o no saben cómo utilizarlo.

Por eso, resulta fundamental comunicar su contenido, explicar las conductas que deben prevenirse y ofrecer formación adaptada a las necesidades de la organización. La sensibilización también ayuda a fomentar relaciones profesionales basadas en el respeto.

6. Revisar y actualizar el procedimiento

El establecimiento del protocolo no debe entenderse como una actuación puntual. Es necesario comprobar periódicamente que sigue siendo adecuado, que los canales funcionan correctamente y que las personas responsables conocen sus funciones.

Las revisiones deben tener en cuenta los cambios normativos, las modificaciones organizativas y las necesidades que puedan detectarse durante su aplicación.

¿Qué dice la normativa sobre el protocolo de acoso?

La legislación española establece obligaciones específicas para prevenir el acoso sexual y el acoso por razón de sexo en el trabajo.

La Ley Orgánica 3/2007, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, recoge en su artículo 48 la obligación de las empresas de promover condiciones de trabajo que eviten estas conductas y de establecer procedimientos específicos para prevenirlas y canalizar las denuncias o reclamaciones.

Estas medidas incluyen, entre otras posibilidades, códigos de buenas prácticas, campañas informativas y acciones formativas.

Las obligaciones concretas pueden variar según el tipo de protocolo, la normativa aplicable, el convenio colectivo y las características de la empresa. Por ello, es recomendable revisar cada caso para garantizar que el procedimiento se ajusta a los requisitos vigentes.

Además, el protocolo debe integrarse de forma coherente con las políticas de igualdad, la prevención de riesgos laborales y los mecanismos internos de comunicación y actuación.

El protocolo de acoso como parte de la responsabilidad social corporativa

La responsabilidad social corporativa implica asumir compromisos que van más allá de la actividad económica y que contribuyen a una gestión empresarial ética y responsable.

En este contexto, prevenir el acoso y proteger la dignidad de las personas trabajadoras es una parte esencial de la construcción de una cultura corporativa basada en el respeto, la igualdad y el bienestar.

Contar con procedimientos claros ayuda a trasladar estos valores a la práctica diaria. No se trata únicamente de disponer de documentación, sino de fomentar comportamientos responsables, facilitar la comunicación y actuar de forma adecuada ante cualquier situación que pueda comprometer la convivencia laboral.

En Prevennova, este compromiso se refleja también en nuestras iniciativas de responsabilidad social corporativa, donde damos visibilidad a las medidas y actuaciones que forman parte de nuestra manera de entender la empresa.

Puedes consultar nuestro apartado de Responsabilidad Social Corporativa y Protocolo de Acoso de Prevennova para conocer la información publicada sobre este compromiso.

Prevenir el acoso es construir un entorno laboral mejor

Establecer un protocolo de acoso en la empresa es un paso importante para prevenir conductas inadecuadas, proteger a las personas trabajadoras y reforzar una cultura organizativa basada en la igualdad y el respeto.

Para que sea eficaz, debe adaptarse a la realidad de la organización, comunicarse a toda la plantilla y contar con procedimientos claros de actuación, investigación y seguimiento.

La prevención empieza con el compromiso de la empresa, pero se consolida mediante medidas concretas y una cultura en la que todas las personas sepan que su dignidad y bienestar son una prioridad.

En Prevennova apostamos por la prevención, la salud y el bienestar de las personas. Porque construir entornos de trabajo seguros también significa cuidar las relaciones profesionales y promover organizaciones más responsables.